SIND?RESIS En todo evento hist?rico los antecedentes deben de ser estudiados con rigor. Ello se debe a que al mirar cualquiera pedazo de la Historia, la impronta del hombre modela y rige el curso de los acontecimientos como en ning?n otro quehacer de la actividad humana. Muchos son los matices que median entre lo m?s conocido y lo m?s oscuro de cada uno. Puerto Pr?ncipe ofrece un trozo de historia ingente en la concepci?n de la guerra del 95. Su extensa llanura era un corredor forzoso entre el oriente y el resto del pa?s. Adem?s, la sinton?a de su gente, fundada en una pr?ctica endog?mica, aporta informaciones de primera mano sobre el antes y durante de la ?ltima guerra por la independencia. En consecuencia, el quehacer socio-econ?mico, pol?tico, religioso y cultural, imprimen car?cter a una especie de etnolog?a principe?a que modela la regi?n y su gente a nivel de toda la isla. El presente estudio expone los hechos a partir de las incertidumbres m?s all? de las conspiraciones y recelos inquietantes del per?odo finisecular del Pr?ncipe. Como mucho, algo se ha agendado desde las etiquetas de zanjoneros o inmaculados sin entrar en detalles. El protagonismo de sujetos discutibles, produce cierto estremecimiento que la historiograf?a no trata teniendo en cuenta sus implicaciones. A diferencia del resto de la isla, la legendaria villa, nos presenta a un individuo de pensamiento tan enrevesado como los callejones de su ciudad. Ante su mirada, la incapacidad del gobierno colonial para ocuparse o resolver los problemas m?s perentorios (salud, alimento, educaci?n, empleo), junto a la hostilidad del bandolerismo en el territorio, hace que hacendados y lugare?os, implementen medidas extremas para sobrevivir y progresar durante el per?odo de interguerras. En los a?os que sucedieron a La Grande, por ejemplo, la informaci?n geod?sica manejada por las autoridades permanece intacta. Nada hizo el gobierno colonial por mejorar caminos, v?as de comunicaci?n o hacerse de nuevos planos topogr?ficos. Sin embargo, a pesar de ese impasse, la regi?n recupera su br?o de anta?o. El az?car y el ganado, igual que otras peque?as industrias, tienen que valerse del trabajo asalariado debido a la escasez de mano esclava. En los 90, Puerto Pr?ncipe adquiere poder a trav?s de un complejo financiero, industrial y ganadero que renueva el patriarcado de la comarca. El beneficio real de la econom?a acelera su andadura entre empr?stitos bancarios y las ventajas del capital. Ya no era cuesti?n de colonia o independencia, sino de comercio y prosperidad, sin importar la incongruencia entre el poder econ?mico y la ausencia de poder pol?tico. De modo que al escuchar tambores de guerra, la regi?n entra en una espiral de demencias que conduce al auto-linchamiento pol?tico de varios patricios. Nada contiene las conspiraciones de quienes llegan a urdir las intrigas m?s bajas del per?odo finisecular cubano. Verbigracia, el tema del negro es sobredimensionado ante el temor de una guerra racial, la delaci?n del alijo de armas del 94, el bandolerismo dentro y fuera de la causa separatista y la campa?a de la prensa autonomista. Mart? -que nunca visit? Camag?ey-, tuvo que lidiar con esa realidad. A su pensamiento se acerc? gente honesta, j?venes y mujeres, pero tambi?n una comparsa de patri?fobos y racistas a quienes seduc?a el tema de la independencia mientras fuera desde la tribuna o no mediara alg?n evento que desestabilizara su prosperidad econ?mica. Ah? est? el tono de su epistolario que cambia, desde 1894, respecto a la actitud de los patricios camag?eyanos y el tema de la guerra. Nada logra el Ap?stol tras los varios comisionados enviados al Pr?ncipe sino el desprecio hacia lo que llamaron entonces la guerra de Mart?.
| Author: Jose Raul Vidal |
| Publisher: Createspace Independent Publishing Platform |
| Publication Date: Jun 06, 2018 |
| Number of Pages: 148 pages |
| Binding: Paperback or Softback |
| ISBN-10: 1724826530 |
| ISBN-13: 9781724826534 |