Independently Published
Memorias de la Plaza: Crónicas
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9798373851749
ISBN13:
9798373851749
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New
$13.20
Memorias de la Plaza: Crónicas
$13.20
El poeta en la plaza: ciencia y presciencia
Mucho antes de la era de los blogs ya exist?a el sitio virtual ubicuo de leer prensa cubana alternativa. Visitar Miami para m? significaba desplegar aquel Herald fresco, en la esquina de Ponce de Le?n y la Calle Ocho, para fumar, beber la dichosa colada y creer que aquello era normal, porque dos o tres d?as despu?s se regresaba a la realidad, a una Atlanta no asimilable, donde nos esperaba otra ma?ana irreal, leyendo peri?dicos virtuales como parte del ritual de supervivencia.
As? entonces, para m? era obligado leer "Cubanet", donde buscaba los art?culos de Manuel V?zquez Portal, a quien conoc?a de refil?n por haber coincidido con ?l a?os antes en una actividad de entusiasmo literario, pero le ca?a atr?s porque sab?a lo sincero que pod?a llegar a ser; pero adem?s porque era un poeta que no cab?a en definiciones est?ticas o generacionales. Lo buscaba porque alguna vez lo vi vendiendo libros en la Plaza, en mis ?ltimas estancias habaneras, sin llegar a saludarlo por culpa de mi hist?rica timidez, y me parec?a que uno deb?a tener al menos un par de proezas en el expediente para acercarse y dirigirle la palabra.
Recuerdo aquella an?cdota de unos turistas que buscaban libros de ciencia ficci?n cubanos, y a Manuel no le qued? otra alternativa que se?alarles los libros de Fidel Castro (libros de discursos, valga aclarar). Los pobres Oscar Hurtado, ?ngel Arango y Da?na Chaviano no estaban en sus estantes; pero su ausencia cedi? espacio a nuestro mejor/peor creador de ficciones. Oh, ciencia y presciencia acumulada en cargas figurativas, el librero nacional hecho valor pr?ctico, la p?gina hecha Reversibilidad.
Y luego sucedi? aquello: despertar, leer la prensa virtual y enterarse de que hab?an sido detenidos al menos 75 periodistas y escritores. Resulta que Cal?gula aprovech? el marco del ataque norteamericano a Iraq, y comenz? a cobrarse su habitual falta de hombr?a recogiendo hombres que se le enfrentaban desde sitios inusuales: la palabra y la objeci?n directa. Aqu? fue donde, adem?s, orden? fusilar a tres muchachos de manera express y reclam? una carta de adhesi?n firmada por los intelectuales cubanos del momento, los que saltaban al comp?s de la suiza del C?sar.
Manuel Sosa
Mucho antes de la era de los blogs ya exist?a el sitio virtual ubicuo de leer prensa cubana alternativa. Visitar Miami para m? significaba desplegar aquel Herald fresco, en la esquina de Ponce de Le?n y la Calle Ocho, para fumar, beber la dichosa colada y creer que aquello era normal, porque dos o tres d?as despu?s se regresaba a la realidad, a una Atlanta no asimilable, donde nos esperaba otra ma?ana irreal, leyendo peri?dicos virtuales como parte del ritual de supervivencia.
As? entonces, para m? era obligado leer "Cubanet", donde buscaba los art?culos de Manuel V?zquez Portal, a quien conoc?a de refil?n por haber coincidido con ?l a?os antes en una actividad de entusiasmo literario, pero le ca?a atr?s porque sab?a lo sincero que pod?a llegar a ser; pero adem?s porque era un poeta que no cab?a en definiciones est?ticas o generacionales. Lo buscaba porque alguna vez lo vi vendiendo libros en la Plaza, en mis ?ltimas estancias habaneras, sin llegar a saludarlo por culpa de mi hist?rica timidez, y me parec?a que uno deb?a tener al menos un par de proezas en el expediente para acercarse y dirigirle la palabra.
Recuerdo aquella an?cdota de unos turistas que buscaban libros de ciencia ficci?n cubanos, y a Manuel no le qued? otra alternativa que se?alarles los libros de Fidel Castro (libros de discursos, valga aclarar). Los pobres Oscar Hurtado, ?ngel Arango y Da?na Chaviano no estaban en sus estantes; pero su ausencia cedi? espacio a nuestro mejor/peor creador de ficciones. Oh, ciencia y presciencia acumulada en cargas figurativas, el librero nacional hecho valor pr?ctico, la p?gina hecha Reversibilidad.
Y luego sucedi? aquello: despertar, leer la prensa virtual y enterarse de que hab?an sido detenidos al menos 75 periodistas y escritores. Resulta que Cal?gula aprovech? el marco del ataque norteamericano a Iraq, y comenz? a cobrarse su habitual falta de hombr?a recogiendo hombres que se le enfrentaban desde sitios inusuales: la palabra y la objeci?n directa. Aqu? fue donde, adem?s, orden? fusilar a tres muchachos de manera express y reclam? una carta de adhesi?n firmada por los intelectuales cubanos del momento, los que saltaban al comp?s de la suiza del C?sar.
Manuel Sosa
| Author: Manuel Sosa |
| Publisher: Independently Published |
| Publication Date: Jan 15, 2023 |
| Number of Pages: 172 pages |
| Binding: Paperback or Softback |
| ISBN-10: NA |
| ISBN-13: 9798373851749 |